sábado, 22 de octubre de 2011

El extraño caso del disco duro resucitado

Se me fastidió el disco duro. Es una lata perder varios gigas de información. Antiguamente, si se te rompía un floppy, tampoco era un trauma. Eran 1.44 MB. La cosa ha cambiado. En la actualidad, cualquier fallo se lleva gigas y gigas por delante.

Afortunadamente los discos duros suelen fallar por motivos mecánicos. Las piezas se van deformando poco a poco. Los encajes son cada vez menos perfectos. El rozamiento va limando lentamente las zonas de fricción. ¿Por qué digo afortunadamente? Porque los discos duros suelen empezar a hacer ruidos raros antes de dejar de funcionar definitivamente. El mío, particularmente, además de los ruidos raros, dejaba de responder y se reiniciaba.


Así que, al primer ruido raro que oí, apagué el ordenador, desconecté el disco duro físicamente y empecé a buscar sustituto. Tras unos días de espera por el pedido (hace años que las tiendas de informática no tienen casi nada en stock), procedí a instalar el nuevo disco. Cada vez que me compro un disco nuevo es más silencioso, se calienta menos y tiene más capacidad. Es maravilloso. Mientras no fallen, claro.


Ahora quedaba el lento traspaso de la información del disco a punto de romperse al disco nuevo. Es un proceso muy tenso, ya que en cualquier momento el disco termina por romperse y pierdes lo que no hayas copiado. Un pequeño truco que he descubierto para hacer la espera algo menos tensa es poner el disco a punto de romperse en una caja externa conectado por USB. De esta manera, el SO se comporta de otra forma cuando el disco deja de responder. Cuando el disco no es extraíble, el SO se queda bloqueado; pero cuando es extraíble, te pregunta por si quieres reintentar la lectura. Esto es maravilloso cuando, después de varios minutos de copia de un fichero de varios gigas, el disco duro se reinicia solo. Si no fuera por que está en modo extraíble se perdería la información. En modo extraíble esperas a que se reinicie y le dices que reintente. Continua por el mismo sector por donde lo dejó.


El adaptador USB para discos duros que tengo es uno barato que estaba de oferta. Tan barato era que, en medio del tenso traspaso de información, algo explotó dentro de la fuente de alimentación con el consiguiente olorcillo a electrónica tostada y el típico humillo blanco. En principio, no era problemático porque tengo la fuente del propio PC a la pude conectar el disco duro directamente. Con eso conseguí salvar el 80% de la información... hasta que el disco duro dejó de funcionar definitivamente.

Como fui astuto a la hora de volcar la información, el 20% restante estaba en DVDs y, tras una breve búsqueda entre los DVDs medio olvidados, tenía recuperado todo lo que había perdido. Menos mal.


Una vez tranquilizado, me dispuse a arreglar la fuente de alimentación del adaptador USB. No sé qué tipo de fusible le habían puesto porque se había volatilizado. Con él un diodo de los gordos, de tres amperios. Con ayuda de los esquemáticos encontrados en internet pude comprobar que todos los semiconductores del primario y la mitad del secundario estaban en corto. Por un par de euros conseguí recambios equivalentes en la tienda de electrónica local. Puse más fusibles, por si las moscas, y más ajustados al valor nominal. Enchufé la fuente y empezó a funcionar de nuevo.


Para probar la fuente qué podría haber mejor que el disco duro recién roto. Como el fallo era mecánico, el PC debería reconocerlo aunque no pudiera acceder a la información. Bastaría con eso para comprobar que la alimentación era correcta. Sin embargo, en cuanto enchufé la alimentación, olí de nuevo a electrónica algo tostada. Muy sutilmente esta vez. Apagué con rapidez y procedí a probar el disco duro con la fuente del PC para comprobar si había pasado, definitivamente, a mejor vida electrónica.

¡Y empezó a funcionar sin fallo alguno!

Pero, ¿cómo puede ser? Medí los voltajes que daba la fuente de alimentación y en vez de 5V daba 8V; en vez de 12V daba 18V. ¿Cómo puede ser? ¿Un calentón eléctrico repara un fallo mecánico? Imposible. Las explicaciones que me vienen a la mente son muy rebuscadas: que los motores estuvieran algo sucios y al calentarse han disuelto algo la porquería que los bloqueaba, que se haya quemado el circuito que detecta que hay un fallo mecánico y por eso ahora es feliz, que el sobrevoltaje haya forzado la pieza mecánica y la haya vuelto a colocar en su sitio... Muy improbable todo.


La cosa es que ese disco duro resucitado venía en una caja externa de Maxtor. Lo he vuelto a montar ahí y está funcionando. O parece que lo hace...

No me fío y nunca me fiaré.

2 comentarios:

Santiago Gil dijo...

Esto fue hace mucho tiempo pero me podrías decir que tipo de fusible en lugar del volatizado.

gracias,

Gadelan dijo...

Muy buenas, Santiago. El fusible era un fusible de 2A de tipo axial. Similar a este.

http://es.rs-online.com/web/p/fusibles-con-pines-de-conexion-no-rearmables/7649586/

Publicar un comentario en la entrada